Imágenes vienen a mi mente
De cosas que tuvieron un lugar, alguna vez,
Me acosan, me persiguen
Como si algo les debiera,
Como si a gritos me pidieran el tiempo,
Que un día emplee en ellas.
En las esquinas de lo perdido
Se aparecen las enormes sombras,
Que me observan con una burlona sonrisa,
Con sarcasmo en las entrañas
Como suplicando más imágenes
Para su deleite ancestral.
¿Dónde ha ido? ¿Dónde fue?
Insisten, me mutilan,
No quiero responder, no debo responder
Debo llenar sus mentes vacías
Con las alegres hazañas
Pero de momento, siguen ahí.
Las sombras del recuerdo,
Sea noche, sea día, no descansan
Ni en mi imaginario rincón, encuentro salvación,
Me clavan sus filosas garras
Me encierran en su abismo
Me encierran, detrás de la puerta.
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