lunes, 13 de agosto de 2012

Catedrales, a lo lejos


Sonaron campanadas
En lo alto de una iglesia
Y yo aquí ausente
De todo lo que me rodea.

En la penumbra
Entre la multitud
Diversos pasos a lo lejos
Lejos, de lo que pudo ser.

De lo que pudo ser y no fue,
Porque así lo anunciaron
En cierto año de la historia,
Una historia que nunca debió ser.

Lo que debió ser se olvida
Lo que es, se acata,
Los ruiseñores claman,
Y luego se esconden.

Allá a lo lejos,
Suena una catedral
Yo camino en otra dirección
Una privada del sonido.

Una menos transitada,
Sin cruces, ni campanas,
Sin cuervos, ni ruiseñores,
Sin nadie, a quien pedirle luz.

Al otro lado del rio,
Sigue sonando la catedral
Blanca y radiante
Un lugar seguro, en medio de incertidumbre.

El arca y el libro
Moran en la catedral
Donde voy no los necesito
Solo entorpecen la razón.

Más allá está el abismo,
Que usa sus propios métodos,
Más silenciosos, sigilosos,
Oscuros y siniestros.

Allá moran, los que cayeron,
Los que no pudieron con la catedral,
Los que palidecieron a la luz,
Aquellos que se derrumbaron.

Allí mora el hacha y la espada,
La muerte y la destrucción,
El dictador y el de la capucha,
El innombrable y el titiritero.

Más no necesito ninguno
Allá donde voy
Solo me acompaña el patriarca de la esperanza
En busca de la verdad.




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