NO entre arboles, NO entre idilios,
sino que entre bit y bit,
sino que entre el binario
entre el ruido de la ciudad
y de los vienes utilitarios
nació nuestro famélico cariño
Quizás por eso ya nada funciona
Quizás por eso los poetas lloras.
Y cerca de las doce
una mano temblorosa
marca un número conocido
en un teléfono deforme
va el tonto decidido
a hacerla una vez más su amorosa
Pero sabe la Cruda realidad
Sabe que nadie va a contestar
Pasa el tiempo otra vez
y no deja nada en pie
ni siquiera a este hueon
que la sigue llamando
a ver si tal vez
al otro lado responda una voz
que resucite la fe.
Sin embargo él sabe ahí en lo profundo
que la primera no interesa
la que importa en realidad
es su amor último.
Pero ahí mismo
donde la tristeza se hace dulzura
entre el pecho y la amargura
nace un sueño muy sutil
que la primera y la ultima
sean un mismo vivir.
Ya es mañana
y entre sal y agua veo la ventana,
esperando el nuevo día,
me pregunto cuando dejará de ser una llamada perdida.
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