Un viejito,
Aparece en los pasillos, del Banco Estado,
Perdido de todo lo que lo rodea,
Pareciera que ni siquiera sabe lo que viene hacer,
Y no sé como llego aquí.
El guardia lo ayuda,
A subir a bajar, y por mas que pregunta,
No encuentra respuestas,
Con mi padre nos paramos,
De la escalera que estábamos sentados,
Pues intenta pasar, el desconocido anciano.
Y pronuncia cosas, incongruentes,
Se pasea con una libreta,
Una bolsa y un traje,
A la antigua usanza,
Y saca un número,
Y desaparece.
Vuelve aparecer a los minutos,
Se da una vuelta incomprensible,
Y vuelve a subir por donde había bajado,
No sabe donde esta la salida.
Nadie lo acompaña,
Solo sus arrugas,
Nadie lo entiende,
Solo los años,
Nadie lo espera,
Solo sus muebles,
Y una angustia me embarga,
¿Sabrá llegar a su casa?
¿Abra logrado, lo que venía hacer?
Ojala que a esa edad,
Por lo menos mi sombra, me sirva de refugio,
A la nostalgia, de días pasados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario