Me perfume de amistoso, y salí a rodar por las calles,
Al encuentro de los citadinos de los alrededores,
Me miraron perplejos, como que desencajaba en el mapa,
Me tildaron de ladrón y de demente,
Volví a entrar a mi refugio para no volver a salir mas,
Y entre las miradas me volví raro y aun más demente,
Mañana mismo le recuerdo al asfalto que vuelva a convertirme en ausente.
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