Me desperté entre las paredes, que en algún momento, alguien denomino razón.
Me desperte entre pinochetistas y allendistas, entre dictadores y democraticos, entre aquellos que apoyan a los ricos y otros que apoyan a los pobres, entre blancos, negros, chinos, nordicos, extrarrestres, osos pandas, bacterias, algas y clasificaciones por el estilo.
Me desperte entre distintos dioses, y entre distintos demonios, algunos dioses eran buenos, y algunos demonios eran malos, pero alguno creian que los demonios eran necesarios para mantener el equilibrio, osea que no eran malos simplemente eran, y otros adoraban la maldad de esos demonios, y otros le temian.
Habian varios dioses, muy parecidos, con historias similares, solo que a uno se le ocurrio la grandiosa idea de decir que mataran a los que creyeran en su colega dios, y ambos ´provocaron guerras, y algunos mataron lo bueno que tenian esos dioses y monopolizaron sus palabras y hoy viven en grandes palacios, y administran importantes mafias.
Abrí los ojos, Y mi madre lloraba de la alegría, y yo lloraba, porque mi eterno letargo había sido removido, para traerme a una dimensión que no sabía si era el paraíso o el infierno.
Me dormí entre los pasillos del destino, buscando a la luz divina que me respondió con un silencio, y ese silencio me grito con potencial enorme “busca en tu interior”, para despertar entre pistolas y carteles con caras de sujetos expertos en retórica y eufemismo.
Me eche andar al mundo, sin una meta clara, solo con un camino por recorrer, hasta que los pies se me cansen y revienten, junto con el cielo y las nubes, con los números y letras.
Y cuando se alegre este mundo mercantil por mi caída, y cuando los chacales me asechen, yo simplemente mirare al lápiz y al papel y le diré “misión cumplida”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario