jueves, 25 de octubre de 2012

Canto IV

Toco la puerta y no hay nadie
escribo versos y pego acordes,
llamo al abismo,
pero no hay nadie.
Veo mis ojos de mañana buscando
no sé que, pero no hay nadie.
ya no pregunto
si ellos están mal
o sólo soy yo.

Me callo,
espero,
tratando de engañar a la gente
con un yo mismo más paciente,
pero no puedo convencerme a esperar,
y el engaño se transforma en estrellas de sal
brotan de mi alma
pidiendo al mal sel Señor
que entiendan su llamado
y tengan a quien amar.

Pero no hay nadie
no hay nadie...

No hay comentarios:

Publicar un comentario