- ...-respondí.
- Me llamo Sofía- me dijo.
- ... -respondí.
- ¿Cómo estás?- me dijo
- ¿Cómo estoy?- La miré como si bajara de pronto al mundo real como si de pronto mis seis paredes y ocho esquinas fueran una estupidez, suponiendo que no lo eran- A veces estoy en realidad- se largó a reír.
- ¿Cómo te llamas?
- Me llamo...- iba a inventar algo, pero no se me ocurrió nada. Le dije la verdad- YO.
- ¿YO?- me miró extrañada un poco incomoda rió.
- YO, como el pronombre- se rió otro poco. Mis esquinas y mis paredes corrían despavoridas de tanta calidez, aunque la mayoría eran derretidas en muy poco tiempo y de pronto esos números 6 y 8 se volvieron otra cosa.
- ¿Qué haces en la plaza a esta hora de la noche?
- Plaza- todo volvía a mi memoria, desde que mi carrera como pintor se fue a la ruina por un bloqueo, las deudas crecieron. En vez de tener sueño, tenía deudas, tenías deudas en vez de casa. Ese bloqueo era como estar en una habitación que evitaba que hiciera lo que mejor sabia hacer sentir.- Aquí estoy- dije casi riendo, vi mi reloj eran la 4:30 a.m.
- Tú eres un pintor famoso, te puedo reconocer tu eres...- la besé no quería recordar esa parte, aun no, la besé una y otra vez, con miel y manos de ángeles-demonios que se guiaban con el placer, como un lazarillo milagroso solidario.
- Seis esquinas- me dijo
- Ocho paredes- respondí. Ambos sabíamos que era en realidad lo que no acabábamos de decir.
De pronto la oscuridad y el vacío fueron todo, todo CONCHETUMADRE, qué me pasa
- ¿Por qué de nuevo?
- De nuevo ¿Qué?- me dijo desde la oscuridad la voz de Sofía.
- Siento tu mano, huelo tu perfume- la besé- saboreo tus labios y puedo oír tu voz ¡y ni TÚ puedes negarlo!... Necesito contar- fui corriendo a estrellarme contra la pared corrí, corrí miles de año, pero no la encontré, luego a la otra y a la otra y contra la otra, pero nada...- NO puedo contar, pero...- me di cuenta maravillado que estaba volviendo a ver, OBSERVABA en todo mi esplendor, entonces TÚ tenía razón-puedo ver tus ojos mirándome...
-¿Y necesitas algo más?
-Necesito saber que más hay en esta habitación que como ahora es infinita, también es infinitamente más incierta- Me vi y a ella hablándome, yo desde afuera viéndome hacia a dentro.
- No te preocupes- me dijo. Cuando de la oscuridad, de la nada, tomó algo que posó frente a mis ojos.
- Es hermoso, buena técnica, me llama la atención lo que hizo con los claroscuros, buenísima composición y un uso muy arriesgado de la perspectiva, ¿De quién es?.
-Tú lo pintaste hace diez años, cuando tu carrera inicio- de pronto brotaron lágrimas, veo en el piso más pinturas, retratos, paisajes, marinas, bodegones y retratos de una mujer que nunca había visto hasta ese momento, todos vendido a precios ridículos gracias a la desesperación del endeudado. Ella lloraba.
- En cambio yo no soy nada- miradas hacia mí. No sé de donde, no sé como, solo sé que pude, no es que quisiera, tampoco me arrepiento, solo fue un impulso que nació desde lo más profundo de mi alma, que nació en el nido de los sentimientos más puros, algo le debía a esa mujer que retraté durante diez años,entonces le entregué unas hojas y un...
-¡Mi violín y mis partituras!- de pronto ella me pasó unos pinceles, un bastidor, pinturas. Yo le dí pecastilla y el arco de su violín, a demás de un lápiz y nuevas partituras para que escribiera y así estuvimos regalándonos cosas que salían de una oscuridad que ya no era, YA NO ERA, y ni TÚ puedes negarlo, por que de pronto estuvo esa habitación infinita llena de los sabores, sonidos, texturas, aromas e imágenes de dos enamorados capaces de hacer vida desde la nada. El vació dejó de serlo y se volvió una plaza, una plaza a la 4:30 a.m. iluminada por una luna hermosa y estrellas graciosas.
La dejé de besar y me dijo:
- Sin duda eres Gustavo¿cuántas vidas?
-6 vidas separados- le dije casi gritando de alegría.
-8 vidas juntos y una más.
esta es la última parte de una historia que parte en Habiatación
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