domingo, 3 de febrero de 2013

De las 21 a las 0


I
Clandestina
la luz de la luna
emerge tranquila
entre el agua sublimada,
Extrañada, entrañada
En la madre preñada
de niebla y de lluvia
condenada a parir muriendo
como cuando el sentimiento
da a luz en cárcel de marfil y cemento.

 II
Oscuro el fuselaje
e intacto de verdad
vuelve implacable la noche
Y sin piedad invade
el pecho de este torpe,
Pero responsable inquilino de la soledad

 III
Y lejana,
y brillante,
y amada, como la amada
odiada con pasión comburente
de un corazón demente,
la luna de unos hilos pende
de los robados de esos cabellos
Inesperados, vibrantes,
               (como tus frases distantes)
Que cuando se toca
no se toca,
Y que otearlos
es tan falta de respeto
como dejar de soñar con el soneto
que al fin vuelva legal
abrazar tu cintura
que tiembles dichosa
que estalle tu boca
que su ojos sepan ser
los míos y al revés,
Que condenes salvando
y salves condenando
Lavándote las manos,
Clavándome en la cruz
Para dejarme existir,
porque vivir es mi forma favorita de morir
Resucitaré días después
besándote de frente y de perfil
y sabrás que habré redimido tu único pecado
Haber sentido y callado.

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