domingo, 9 de diciembre de 2012

Café sobre la mesa


Se avecinan los rayos imperturbables,
Del eterno sol del ubicuo memorial.

La mañana renace, empezando diciembre,
Y mi fiel taza de café me acompaña a las 7 a.m.

Gira y gira, la cafeína, como eje universal,
Ajeno al tiempo y al espacio.

Sorbo tras sorbo, escapando del mundo,
Escapando de un fatídico ayer,
Y un ostentoso porvenir.

Caliente, se enfría cada vez mas,
Y mientras se enfría se acaba,
Como todo al final,
Se esfuma en el aire,
Como promesa sin conciencia,
Como lucha sin objetivo
Como golpe del destino,
Como despertar entre los latidos,
De un ingenuo corazón.

Llego la hora,
De abrir la puerta,
Comienza un nuevo día,
Y el gato durmiendo en el techo,
Se burla de mi,
Se burla de que desconozca,
Hacia donde ir.

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