No encuentro solución
A esta insondable preocupación
Agito los barrotes
Que atónitos me miran
Me son inamovibles
Me son fieros y esquivos
Los barrotes de la prisión
La misma prisión, que cubre las estrellas
No puedo caminar tranquilo
Las voces del viento me gritan
Clamando dinero, clamando ser uno más
No quiero eso, pero no hay respuestas.
No encuentro solución
A esta insondable preocupación
Le pediré al cosmos que franquee los siglos
Que me ubiquen cuando las cosas no sean así
Que me ubiquen en los verdes prados
Del inconforme marsupial, que guarda las llaves
Las llaves de los cerros del espacio
Donde desenredan las verdades
Las verdades ignoradas
Por todas y todos
Por todas y todos los que gastan su tiempo
En buscar oro y plata en los libros y en el lápiz.
No encuentro solución
A esta insondable preocupación
Donde la pistola vale más que las palabras
Donde la ignorancia vale más que la sabiduría
Donde el tacaño es millonario
Y el filántropo un excéntrico
Donde el amor no produce dinero
Ni el dinero produce el amor
Pero si lo fabrica en cantidades industriales
Al igual que la muerte y la falsa fortuna
No se que hacer para salir de esa jaula
Que me enclaustra y me asesina
Como me asesina el etiquetador
Que insiste en ponerme el código de barras
Que me dará un valor casi nulo
Pues la imaginación poco vale
En los engranajes de la máquina del narcisismo.
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